El especialista

 El especialista.


En toda familia hay un especialista, o un cuñado… Si tenemos en cuenta esta simple regla, entenderemos que estamos rodeados de iluminados.  

Un iluminado es aquel que triunfa en el arte escénico. Al que le gustan más los focos que a una folclórica. Alguien que sabe de todo, y para todo. Una persona que lejos de amilanarse ante sus propios errores, los maquilla, los decora, los tergiversa. Y como he dicho antes… su palabra es la única verdad.

Tenemos ante nosotros, al más peligroso de los delincuentes emocionales. 

Personas que no saben hacer prácticamente nada. Personas a las que se lo han dado todo hecho. Personas a las que si las cambias de hábitat y las dejas solas, se autodestruyen. 

Es dificilísimo que se queden solas. Puesto que no saben vivir sin público.

Y ese público, eres tú. Y como buen público; jamás te dejarán salir a escena. Puesto que son ellos los actores principales. Las mentes brillantes. Los adorables; padres, hermanos, vecinos, amigos, compañeros de trabajo etc... Y antes estos seres de luz… solo te queda estar a la sombra. 


¡Y una mierda! 


Buena parte de tus problemas vienen creados por estos parásitos. Personas que para sentirse superiores; te desacreditan, menosprecian, y te tratan con indulgencia… igual que si te perdonaran la vida con su sola mirada. 

Esto lo he vivido muy de cerca. Demasiado cerca. Te hacen tener una visión sobre ellos que no es real. Y cuando por fin, abres los ojos; lo que te encuentras es un mundo completamente diferente a como te lo habían contado. 

Algunos los llaman asperger, en sus diferentes grados. Hay más nombres… Pero ahora tengo la cabeza un poco saturada y me está costando escribir con fluidez. Tal vez más tarde al corregir, pueda anotar o variar el texto.

Lo único cierto. Es que estos personajes, tanto en hombres como en mujeres. Tienen una falta notable de empatía, junto con unas dotes de narcisismo, con la que esconden sus traumas,  que raya la soberbia.

No recuerdo si en esta nueva etapa, hable de ello. Volveré a comentarlo para que nos hagamos una idea. Durante años fui incapaz de ver mi cuerpo real frente a un espejo. El deterioro que sufrió mi estima durante años, creó una imagen deforme de mi persona, que era incapaz de identificar frente al espejo. 

Durante años se me hizo sentir culpable de todas las salidas que realice en los múltiples trabajos, a consecuencia de la precariedad laboral a la que era sometido. 

Se me anuló socialmente, se me trató como mierda. Mis ideas, decisiones y todo aquello que notara un poco de enaltecimiento de mi persona, fue arrasado. 

Simplemente era un trozo de carne con una serie de funciones que debía obligatoriamente realizar. Y en caso de no hacerlo, sufriría consecuencias. Las cuales eran violencia emocional repetida cada cierto tiempo, para que mi mente no descansara, y crear así un estado de ansiedad que me hacía imposible desear la vida. 

Llegó a tanto la violencia emocional. Mi falta de autoestima… Que tenía que recurrir a lugares de ambiente gay (Cruising), con la intención de sentirme deseado. 

Algo que lejos de saciar mis deseos, terminaba sumiéndome en un estado de desapego hacia mi propio cuerpo. 

Dejaba de sentir, de ser persona… y todo se convertía en un sinsentido de culpabilidad, donde solo se me podía comparar con una mierda. 

Todo se había convertido en una ruleta rusa. Contra peor me trataban, más ansias tenía de sentirme deseado, y cuando volvía, lo hacía en peores condiciones de como estaba antes. 

Imagino que todo esto es un pensamiento autodestructivo. Al igual que termina siéndolo el alcohol, las drogas o el deseo irrefrenable de sexo sin limites. No lo haces porque te guste. Lo haces, porque quieres escapar, o sentir lo que otros te han robado. Y al final, es como si fuera un suicidio. Lo haces sin importarte tu ser. Como si tu no valieras nada. Como si solo fueras una muñeca rota con la que juegan unos cuantos desaprensivos. Pero que quieres seguir siendo esa muñeca… porque para bien o para mal, están jugando contigo. Y eso es algo que hacía mucho tiempo que no sucedía. Por que lo normal, es que te dieran palos… palos que consiguieron romperte, y hacer de ti, un títere en busca del deseo, de unos desconocidos.

No diré que en ocasiones no lo pasara bien. Pero el porcentaje era demasiado precario ante el coste emocional que se estaba jugando. Y ese era el problema. Recordar ese momento agradable, me hacía volver a intentarlo, con la consiguiente humillación emocional que habitualmente, terminaba llevándome.

¿Por qué te drogas si sabes que te sienta mal? ¿Por qué juegas a las máquinas tragaperras si sabes que te están robando? Simplemente, recuerdas que en una ocasión al hacerlo, te sentiste bien. Y ahora te encuentras en un bucle destructivo, persiguiendo volver a encontrarte con ese momento de felicidad que un día se apoderó de ti. 

¿Por qué sigues llamando a esa persona que te dejo? ¿Por qué sigues acordandote de ella a pesar de abandonarte? ¿Por qué sigues traumatizándote con la idea de recuperarla? 

Por qué… Un día te hizo sentir la persona mas maravillosa del mundo, y creíste que con ella superarías todos los obstáculos. Sin darte cuenta, que ella tenía otros planes diferentes a los tuyos. 

Como he dicho… es un bucle que no llega a ninguna parte. Solo a sentirte peor ante algo que está acabado, y sobre lo que no quieres aceptar, de que aquello terminó. 

En estos casos, hay personas que no saben cerrar las puertas. Y por ello, dan a entender lo que no es. Creando un estado de ansiedad en aquellos que lejos de admitir una derrota, aún siguen soñando con imposibles, a pesar de que saben de sobra, que nada volverá a ser lo que fue.

Personalmente, cuando me suceden este tipo de situaciones (Algo frecuente en mi) termino borrando teléfonos, direcciones, y todo lo que me permita volver a tener contactos con estas personas. 

Ante mi falta de autoestima, es fácil que a pesar de haber sido rechazado, aún quiera seguir en contacto con esas personas. La experiencia, me hace borrar toda la información que pueda hacerme repetir el deseo de creer, que lo imposible, pueda volver a hacerse realidad. 

Si te ves identificado… nunca volverá a ser igual, incluso si vuelves a estar con esa persona. Solo te harás daño. 

En este país, somos 47 millones de personas… Simplemente te has encontrado con una docena de impresentables… no sigas cayendo en los mismos errores que tanto daño te están haciendo. Tienes un número ilimitado de personas a las que poder conocer. Aunque entre ellos pueden encontrarse muchos otros fracasos. 

Pero, estas tan sumamente jodido, tu mundo es tan pequeño (Los psicóticos con los que te rodeaste lo hicieron así para ti, para que no te despistaras mucho de sus deseos) que piensas, que lo único que te queda, es volver una y otra vez al agujero de donde has salido. Y no es cierto. hay mucho más a tu alrededor, simplemente, no puedes verlo. Porque aun sigues mirando al suelo cuando vas por la calle, o te alejas de aquellos con los que te cruzas, por qué ves enemigos en todos ellos.

Un día, volverás a mirar de frente, andarás por la calle sin miedo, y  te darás cuenta, que tienes mucho mundo que descubrir.

No es fácil… Hace unos días, estaba en la cama llorando. A veces me entran ataques de llanto. Se me desencaja el rostro… y a veces, ya no me quedan lágrimas, solo siento un dolor mudo que me perfora el pecho. 

Es algo que no puedo remediar por el momento. Tampoco lo escondo o evito. Toda la rabia y frustración tiene que salir de alguna manera. Mejor así, que en la calle con un cuchillo en la mano. 

Sigo escuchando humor. Poniendo toda mi atención en cosas positivas. Los pensamientos obsesivos se van ralentizando. Cuando siento que se van a expandir, me pongo los programas, y mi mente se centra en sus palabras, con lo cual, no crea mundos alternativos de cosas inventadas que nunca sucederán. 

He cogido unos libros de la biblioteca (¡Hostias…aún existen los libros!) Y poco a poco y con tiempo,  todo se va normalizando. 

Recuerda… el tiempo que necesitas, lo pones tú. 

 

Los especialistas.


Si miráramos Asperger en Wikipedia, nos daríamos cuenta, que cualquiera de nosotros podría ser el desafortunado que se describe. En realidad, la descripción es algo parecido a los signos del zodiaco, en donde cada cual, coge lo que más le conviene. Todos o casi todos, hemos tenido problemas de interacción con nuestro alrededor. De cierta forma, nos cuesta entablar relación con las personas que tenemos a nuestro alrededor, y sufrimos depresiones, ansiedad y un largo etc… de síntomas que podrían caracterizarnos con estas personas. 

Si miráramos la palabra sociópata en Wikipedia, también encontraríamos paralelismos con nosotros mismos. Porque la realidad, es que todos estos maravillosos nombres que alguien se inventó mientras practicaba el onanismo en sus ratos de ocio, siguen los mismos patrones de una u otra manera. 

Tienes que tener en cuenta, que la sociedad está en continuo crecimiento. Y al igual que en su día, obligamos a la población a titularse, para terminar teniendo un trabajo en algo para lo que no había estudiado. También se la catalogó en una serie de nombres y descripciones, para terminar teniendo una excusa en la que apoyarse. 

A nadie le gusta que le llamen asperger o cualquiera de los nombres con los que un día, alguien  término bautizándoles. 

Y mucho menos, una persona que sufre estos síntomas, se va a dar por aludida, asumiendo así, que tiene un problema de interacción con su entorno. 

Siempre creerá que su problema lo crean los demás. Y jamás admitirá, que es una piedra como persona, y al ser una piedra, echará para atrás a todas las personas a las que intenta acercarse. 

Como he dicho, mirando la descripción, yo mismo podría ser asperger. No me importaría. Sería una forma fácil de encontrar una excusa con la que entender el porqué de mis problemas de interacción con el entorno. 

Pero ojalá fuera todo así de fácil. 

La descripción pátina a la hora de no sentir empatía hacia los problemas de los demás. Ya que es algo que no puedo dejar de hacer. (No estaría escribiendo este blog)

Y en cuanto a las demás descripciones, tienen una explicación simple, que se demuestra gracias al entorno en el que vivimos, y a las pocas ganas de ser partícipe de un escenario, en el que si actúas de forma pasiva, por unas serie de trastornos emocionales causados por diferentes motivos en tu niñez, es fácil de entender que no quieras saber nada de aquellos que de una forma u otra, lo único que anhelan en ti, no es tener una amistad… es sacar provecho de tu persona, para su propio beneficio. (Algo que también consigo escribiendo este blog. Puesto que al escribirlo, intento ayudar y al mismo tiempo me beneficio al recordarme el porqué de mis problemas)

Hay que tener en cuenta, que pocos son aquellos que hacen las cosas por que las sienten como tal, sin esperar nada a cambio, solo la satisfacción de estar haciendo algo por el bien común. En la mayoría de las ocasiones, siempre buscamos una rentabilidad a nuestro acercamiento hacia los demás.

¿Cuántas personas ves en la calle, que recogen una botella rota, o arreglan  algo que esté roto? Yo solía hacerlo. Desde arreglar el columpio público de los niños, la cesta de la canasta de baloncesto, e incluso llamar a la policía cuando estaban robando el bar de abajo. Las maravillosas frases de aquellos que me veían, siempre eran las mismas: ¿Por qué lo haces?... Lo hago, primero porque me gusta ver las cosas bien. Y segundo; por que esperar a que otros lo arreglen mientras los usuarios están sin poder utilizarlo, es algo que me irrita. Ya que la espera, se puede hacer eterna. 

No quiero ser pedante. Pero me remito a una frase que escribí en su momento y que tuvo su recorrido. 

Empezamos a odiar, cuando no podemos influenciar en las personas, para que estas hagan aquello que nosotros deseamos. 

Algo tan simple, y que explica muchas conductas a las que nos vemos sometidos; aquellos que no aceptamos una sociedad impositiva que nos trata como escoria. 

Y esta sería una explicación simple, de por qué, la explicación de asperger o sociópata, o cualquiera de las muchas que el iluminado de turno tuvo a bien inventar mientras disfrutaba de una vida tranquila al calor de la estabilidad económica. Puso sobre la mesa, para describir a todos aquellos que no se socializaban con el entorno, y preferían ser la oveja negra, a tener que seguir a la manada. 

Por eso quiero recalcar, que todos estos nombres, son como los signos del zodiaco. Algunos nos vienen bien, y otros no tanto. Pero seguimos mirándolos cada semana, porque creemos que en ellos se esconde nuestro futuro. Ya que el pasado ya lo sabemos, y no nos gusta. 

Pero una cosa está clara. Dentro de estas descripciones, se encuentran una serie de personas que tienen unas patologías que terminan enfermando a todos los que se encuentran a su alrededor. En ocasiones, lo hacen sin querer, y en muchas otras, lo hacen con conocimiento de causa. Algo que premiaría colgándolos en la plaza del pueblo como escarnio público, y aviso para futuros impresentables. 

¡Hay gente mala! y no es algo que esté en tu cabeza. ¡Hay gente mala! Y quiero que lo tengas muy claro. Y tú no tienes la culpa de que estas personas sean así. Pero si tienes la culpa de dejarte manipular por ellos, aunque en la mayoría de las ocasiones, seas engañado para terminar siendo un títere en sus manos. Y esto, también tiene que ver con tu niñez. 

La niñez es el inicio de todos los males. Y tener a tu alrededor a personas tóxicas, te convierte en un futuro neurótico que no sabe ni por donde le da el aire. Y es algo hereditario. Al igual que tus padres te lo inculcaron, hay grandes posibilidades, de que tú lo termines inculcando a tu hijos, o a las personas que tengas más cercanas.  Así, que contra antes sepas,  antes pondrás remedio, y con un poco de suerte, rompes la cadena, que tanto mal ha hecho a lo largo de tu vida. 

Se les puede llamar sociópatas, asperger o cualquier cosa. Yo los llamo, hijos de puta. Que para eso es el temazo que se repite en mi cabeza, con el que me flagelo cuando mi mente se distorsiona al recordar a todos aquellos que arruinaron mi vida. 

Los hijos de puta, son por lo general envidiosos. Puesto que tienes algo que ellos no podrán tener nunca. Tienes sensibilidad hacia las cosas, hacia el entorno. Algo que ellos desconocen, y por eso se acercan a ti. 

Los he conocido de todas las clases. Desde aquel que me copiaba en todo cuanto hacía o tenía, para al final querer imponerse a mi propia persona con el afán de superarme en algo que me era indiferente. Pero para él, era algo nuevo e innovador, puesto que nunca lo había conocido. Tampoco disfrutaba de sus “éxitos de fotocopia”, puesto que aunque pusiera mucho ímpetu en copiarlos, seguía sin poder sentir lo mismo que yo sentía, por algo que he almacenado durante toda una vida de sensaciones. 

Después del copiado, viene el robo. Al no poder ser como tú. Te robaban la identidad, e incluso, te la transformaban  a los ojos de los demás. Es decir; intentaban por todos los medios, que esa magia que desprendías en ti y que consiguió  atraerles. Ya que no podía ser de ellos, tampoco podía ser de nadie más. 

Y es en este momento, cuando perdías tu identidad.

¡Que putada eh! 

Y aún está lo peor…Una vez que los reconoces, no van a dejar que los descubras ante los demás. Y van ha hacer,  todo lo posible por intentar seguir influenciando en ti, tanto de forma directa como indirecta (amigos y familiares)  para que no muestres la clase de bestias que son. Aunque a ti, lo único que te importa, es salir corriendo, y no volverles a ver en la vida. Por que vida solo hay una, y no estamos como para perder el tiempo.

Esta es una clase de hijos de puta. Pero hay muchas más. Desde la que podemos encontrarnos en los trabajos. Jefes, compañeros etc… El vecino cabrón al que todo le molesta, mientras él hace lo que le sale de los cojones. (Malmeter a los demás para conseguir un propósito, es algo muy común en esta sociedad)

El payaso que te encuentras en la calle y que ha perdido toda clase de vergüenza a la hora de decir majaderías, y que ni él mismo las comprende. Porque por regla general sigue unos dictámenes que les meten a tornillo los medios de comunicación, o las creencias que durante años ha estado asimilando. 

Tienes tantos cretinos a tu alrededor, que a veces se te hace difícil diferenciar, cuál es la realidad de la ficción. Como he dicho… nos movemos por egoísmo. Raro es aquel que hace las cosas por que las siente sin esperar nada a cambio. Y pobre de él, como lo haga en una sociedad que ansía sacar tajada de un incauto. (Ellos nunca te verán como una persona con sentimientos a la que le gusta el bien común…te verán como una fuente inagotable de gratuidad) 

Podría hacer toda una clasificación de especímenes, a cada cual más interesante. No hay ocasión en la que alguien no me demuestre que puede ser parte de este zoo. 

Y lamentablemente, es algo que no puedo evitar. Recuerda que venimos de una sociedad impositiva. Que la estupidez es hereditaria, y  que aquellos que tenían ideas progresistas… los asesinaron en la guerra. 

Con lo cual, no esperes cambios. Y antes de que estos lleguen a ocurrir, el cambio climático, habrá terminado con todos nosotros. 

No soy muy optimista. Pero es una buena forma de decirte, que no pierdas el tiempo en intentar cambiar lo que no se puede cambiar. Y que te centres en disfrutar de cada día, como si fuera el último. Y si tienes que estar solo para poder hacerlo…adelante. Y recuerda… somos 47 millones de habitantes. Raro sería, que entre ellos, no se encuentre una persona con tus mismas inquietudes. Solo hay que buscar. 

Me alargo demasiado en este escrito… lo dejaremos aquí. 

Recuerda… no escribo para ti, lo hago para no olvidar, aquello que siempre tendría que recordar. Y si quieres saber más, tendrás que seguir viviendo.




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