Vidas cruzadas 11
17 Aníbal permanecía sentado en el interior del autobús , el cual ; p oco a poco se fue adentrando por el centro de la ciudad. El autobús paró en una de las calles principa les , y parte de los viajeros bajaron en ella. Una vez que se cerraron las puertas, solo quedaban dos personas en su interior . Próxima parada: estación del norte. Aníbal necesitaba despejar la tormenta que se cernía sobre su cabeza. La playa de poniente estaba a pocos metros de la última parada. Quería recorrer el p aseo marítimo. Sentarse en uno de sus bancos y contemplar el mar. Una vez que el autobús llegó a su última parada, las dos personas que viajaban en él; descendieron. Aníbal se encaminó al lugar en donde descansaban las olas . Poco a poco se fue arrastrando s obre sus pasos a través del pavimento. Por un momento pensó en bajar hasta la arena y continuar el camino allí. Tal vez descalzo, con el agua mojándole los pies, como tantas veces ...