Recaida
A veces las cosas se desmoronan. Parece que todo vuelve a las andadas. Comienzas a sentir esas ansias por acabar con todo, que tan buenos momentos de desagrado te a dado.
Es algo que ya sabías, que ya temías. Y como siempre suele ocurrir, vuelve de nuevo a visitarte para que no pierdas esa costumbre que se ha hecho tan arraigada en ti, como si fuera tradición.
Todo lo anterior, todos los logros, todas las esperanzas… se esfuman. Parece que no has andado ni siquiera dos pasos, lejos de esas amenazas que han hecho de ti un despojo. Pero también sabes… que al igual que viene, también se irá. Y con ello, todos los sufrimientos que has ido acumulando en esa bajada repentina de emociones.
Nunca tendré claro a qué se debe esta recaída. Puedo hacerme una idea. La depresión es algo que nos acompaña durante demasiado tiempo. Aunque tampoco tenemos claro, en qué momento comenzó todo.
Nos podemos crear una idea, imaginar el momento clave de nuestra vida, en el que dejamos de ser aquellos seres maravillosos que emanábamos vida por cada uno de los poros de nuestra piel.
Pero la realidad. Es que no lo sabemos.
Vivimos por impulsos, porque no nos quedan más narices que seguir tirando hacia delante. Y así, todo se vuelve monotonía dentro de un sufrimiento constante.
Son fiestas en el lugar donde resido actualmente. Es un pueblo; como muchos de la provincia de Salamanca.
No hay más vida, que aquella que dan los visitantes. Y los residentes se aglutinan en un número de jubilados, que hacen sonar las campanas a muerto, una vez por semana.
La juventud se distorsiona en el pesimismo y la calma que ofrece la falta de habitantes, acordes con tus mismos gustos.
Siempre he dicho que el futuro es de la juventud. El que no viva la juventud, nunca sentirá lo que es la vida. Hay que respetarlo. Hay que respetarlos, y de cierta forma, pasar por alto todas las cosas que nos puedan molestar de ellos. Ya que todos fuimos jóvenes, y todos pasamos por los mismos patrones. Que visto desde fuera, y con la experiencia acumulada, no dejan de ser una estupidez, a ojos de a quien se la suda todo.
A las tantas de la madrugada, una pareja de jóvenes discutía. Parece que vivo en el rincón de las reclamaciones. Puesto que no es la primera vez que sucede.
Lo que más jode a un depresivo, es la alegría de los demás, y que le rompan el sueño por la noche. Así que se juntó todo.
Su conversación: La típica de chica manipuladora, con problemas emocionales, posiblemente causados por el entorno familiar. Y un novio que está hasta los huevos, de los caprichos de su acompañante.
Ni siquiera preste atención, a pesar de ser un oyente inesperado. Solo quería dormir y olvidarme de aquello que estaba sucediendo.
Se hace curioso pensar, en todo lo que puede acontecer detrás de las paredes que creemos deshabitadas. Las vidas que se esconden tras los muros, y se nos hacen invisibles. Pero que por circunstancias, se comunican por el sonido que producimos.
Después de dar unas cuantas vueltas sobre la cama, situada a pocos metros de sus cabezas, me levanté a orinar a trompicones por culpa de las ampollas creadas por un pésimo calzado, y las largas caminatas con las que intento relajar mi cuerpo. Por suerte, después de escuchar a una juventud ya lejana, sus voces se perdieron en la noche, y pude continuar con mi ausencia.
No somos tan importantes. Ninguno de nosotros somos tan importantes. Y pasaremos por este mundo sin pena ni gloria, a pesar de creer que fuimos los grandes triunfadores de una orquesta que tocaba a nuestro son.
Es lo que te enseña estar tan cerca de la muerte. Y darte cuenta que no tienes nada, y que nada te vas a llevar, por mucho que te atrincheres en las cosas materiales, porque un día te dijeron que las necesitabas para vivir.
Alguien cercano se vanagloriaba de tener tres casas. Hacía cálculos en sumar una mas. Ni siquiera miraba la decrepitud de su cuerpo, la falta de vida que se iba sumando a los años que tenía.
Había malgastado su tiempo, su salud… Pero sobre todo su tiempo…ese tiempo de vida, que es el que se disfruta en el día a día haciendo aquello que nos alimenta. Y lo había malgastado en ahorrar un dinero, para pagar algo, por lo que nunca ha disfrutado.
Ciega y sorda. Una vida a quien la muerte acecha. Ciega y sorda. Repetir patrones, destrozar infancias, acumulando traumas en cerebros virgenes.
No vivirá muchos años, y cuando al final su cuerpo repose en el interior de una caja de madera, no habrá espacio para acomodar sus tres porciones de aire, en los que malgastó su vida.
Igual que su madre, igual que mis traumas.
Recaídas… Permíteme que disfrute con la escritura. Poco a poco estoy alcanzando el punto sobre el que flotaba en el placer de la misma.
Como bien decía; estoy a base de una terapia de humor constante, que escucho gracias al trabajo de estos dos cómicos que han grabado más de trescientos programas. Lleno mis vacíos con sus monólogos, y esto hace que ocupe mi mente en algo más placentero que los continuos recordatorios de pasados imperfectos, y futuros inciertos que aún no se han producido.
Estoy reeducando de nuevo a mi cerebro, llenándolo de una información que se aleja de la monotonía destructiva a la que estaba abonado.
Está funcionando. Poco a poco mi cabeza deja de pensar en negativo, y simplemente solo piensa en el momento glorioso que estoy disfrutando.
Mi situación material sigue en caída libre, pero aún hay margen para ilusionarse. Para crear ideas, para soñar.
Empiezo a ver otras salidas, otras visiones, otras esperanzas. Empiezo a creer que a pesar de todo, hay un hueco para mi. Un lugar, en el que podré encajar y ser mínimamente feliz.
Pero vienen las recaídas. Aunque no son tan duras como las anteriores. Recaídas que se aclimatan al calendario.
Cuando vivía con la Ex, cada siete o quince días, se acercaba a mí para crearme inseguridades con las que martirizarme. Así durante años, como una venganza por no querer compartir su vida y desear la propia.
Imagino que el cuerpo al igual que les sucede a los animales con la comida, está aclimatado a un tiempo, en el que sabe que algo sucederá a partir de una fecha.
Yo estoy recapitulando para que esta fecha desaparezca. Para que las maldades de la vida, no estén sujetas a un calendario. Y si tienen que aparecer, lo hagan por los cretinos que esporádicamente me pueda encontrar, en vez de la maldad de ciertas personas que te arrinconan sistemáticamente con sus torturas emocionales.
Calcula cuando te vienen las recaídas, en que momento se producían estas recaídas, y sobre todo, intenta descubrir, quien era la persona que sistemáticamente te torturaba psicológicamente. Recuerda que entre esta tortura, también se encuentran las putadas que te va ofreciendo la vida. Pero estas putadas, no dejan de ser esporádicas si las comparamos con las que sufrimos sistemáticamente, por parte de nuestros propios torturadores.
Las torturas de la vida, tienen un recorrido que podemos asumir. Lo que no podemos asumir, es que alguien nos sumerja la cabeza cada semana o cada quince días, y cuando tenemos superado ese estado, vuelva a las andadas hasta crear en nosotros una oficialización que nos sumerge en un estado de depresión profunda, del que nos resulta imposible salir.
Hay muchos tiranos de este tipo a nuestro alrededor. Y aislar a este cáncer, es nuestra principal prioridad. Aunque con ello, dejes atrás una vida, que no te a proporcionado nada.
Voy escribiendo a días sueltos. Estoy descubriendo, que lejos de lo que yo creía, perdí el interés para el gran público, o por los menos, para aquellos que utilizaban mis escritos para su propio beneficio. Nunca me beneficie por ello. Y es por ello, por lo que muchos sacaron de mi un provecho que no les pertenecía. Aunque tampoco me cerré a que no lo hicieran. Es lo que tiene querer participar sin esperar nada a cambio. Tampoco lo hago ahora que vuelvo a escribir, aun sabiendo que ya no hay nadie al otro lado para quién escribir. Y que lo que estoy haciendo, pertenece más a escribir al vacío, que a intentar llegar a quien más lo necesita.
Durante un tiempo me volví infumable en mi depresión. Mis escritos eran lamentables, y había perdido la frescura de todo aquello que había conseguido con el tiempo. Asumo que no habrá más oportunidades. Y que lo que estoy haciendo, es más, por dejar una huella en este mundo, que por utilidad.
La depresión no se marcha. Dentro de unos días se prevén tormentas. Por circunstancias que desconozco, me enraíce en la creencia de que las bajas presiones causadas por futuras precipitaciones, tenían algo que ver con mi estado de ánimo. Esa necesidad de encontrar el origen a todo cuanto me pasa.
Lo único cierto, es que mi estado no es agradable. Me siento frustrado, sin ganas de seguir viviendo. Sin percibir salida alguna. Viendo como todas las puertas se mantienen cerradas. Residiendo en un lugar que por desgracia empiezo a odiar. (Me ocurre con todos los lugares en donde he vivido, no tiene que ver nada con el lugar)
Sintiendo que no hay escapatoria, que me niego a ser quien no quiero ser, y mucho menos, volver a ser el que fui. No se ve futuro alguno, y el presente, se hace pesado y traumático. Vivo en un pozo de silencio, rodeado de extraños con lo que me es imposible comunicarme.
¡Estoy jodido! ¡Muy jodido! Me faltan las excusas para seguir viviendo, y solo quiero encontrar el valor para acabar con todo este sufrimiento.
Si a esto sumamos la felicidad que se respira a mi alrededor (Son fiestas), la falta de comunicación con el entorno. Y la ausencia de respuestas de las ayudas del estado…(Pedí el ingreso mínimo vital hace un mes… y hace más de una semana; la ayuda por ser mayor de 45 años al SEPE. Una ayuda que me negaron en dos ocasiones anteriores, por que ni ellos mismos se aclaran a la hora de obtenerlas)
Carezco de padres, y los hermanos son cada cual peor que el anterior. No tengo amigos, porque me aislaron durante años del entorno que tenía alrededor, para que viviera igual que los burros con sus grandes orejeras.
El dinero que tengo no llega para soñar ni para empezar una nueva vida en otro lugar. El dinero que pueda llegar, no tiene viso de que sea pronto. Y solo me queda esperar a que ocurra un milagro.
En tres meses, cumpliré 49 años. Una edad jodida para empezar de cero y sin nadie que te apoye. Se prevé una recesión en la que muchos se van a quedar por el camino. Puesto que aunque yo me crea que estoy jodido, aun hay otros que están peor que yo. Y se supone que tengo que tener esperanzas de que todo cambie a mejor y pueda reconducir mi vida, y con un poco de suerte, encontrar a una persona con la que poder soñar despierto. Porque al final, el dinero puede ser importante, pero hay algo más importante que el dinero, y es el amor. Encontrar una persona con la que te sientas a gusto, con la que quieras estar, con la que quieras vivir.
Algo que se vuelve imposible en el entorno en el que nos movemos. Por qué no nos movemos por amor, nos movemos por interés. Ese interés de encontrar a alguien que nos aporte… a poder ser, más de lo que podamos aportar nosotros.
Estoy un poquito hasta los huevos de los egoísmos ajenos. De aquellos que despiertan fantasías en los demás para sentirse deseados. Estoy cansado de esta vida que llevamos.
A veces pienso si no será mejor terminar, mandarlo todo a la mierda. Separar esa escalera y dejar caer mi cuerpo y acabar así con todo el sufrimiento. ¡No el sufrimiento pasado! El cual es innecesario y absurdo. El sufrimiento presente que se crea por no ser capaz de ver la luz de un futuro inexistente.
Vivo en una casa que no es mía, rodeado de cosas que no son mías, sin poder hacer nada para cambiarlo. Vivo en una pausa que me desespera. Que me está matando, por no ser dueño de mi propia vida.
Soy incapaz de disfrutar el presente. De comunicarme con el exterior. (Me anularon emocionalmente)
Esto que estás leyendo, si es que alguien se encuentra con estas páginas, es una depresión. Una recaída… Tal vez mañana estaré mejor, tal vez sea pasado. Tal vez no sea nunca.
Tal vez nunca vuelva a escribir, ni siquiera a respirar. Y nunca más nos volvamos a encontrar. Y no pasará nada. Porque nunca fui nada, porque no somos nada. Por que como decían en aquella película… todos lo que estamos vivos sobre el planeta en este momento, dejaremos de estarlo en un periodo de cien años. Y la vida continuará. Y habrá otros como yo, otros como tú, y otros que seguirán repitiendo los mismos errores que les impiden traspasar las fronteras de lo ya vivido, para adentrarse en territorios desconocidos.
Nunca seremos libres mientras haya quien viva de nuestro esfuerzo.
Esto pasará… este momento de inestabilidad emocional… pasara. Un día, conseguiré comprarme una casa ruinosa en donde poder vivir. Colocare mis cosas donde me plazca. Dormiré en mi cama, encenderé mi luz… y despertaré sabiendo que el espacio que ocupo es mío. Que nadie entrara por la puerta si yo no se lo permito. Y que mi espacio, es mi reino… y con él, mi tranquilidad. Cuando quiera saldré de mi casa, conoceré a otras personas. Escucharé otras voces, me enamoraré. Me sentiré libre para decidir mi presente, y tal vez, pueda incluso planificar mi futuro.
Seré quien nunca he podido ser. Probare el placer que nunca probé, y entonces decidiré si mereció la pena aguantar todo lo pasado. Aun sabiendo, que ya no hay vuelta atrás, y que todo cuanto cargue sobre los hombros, no era más que un peso innecesario.
Pero esto… solo ocurrirá si me mantengo vivo.