Veintidós días.




Se hace extraño. Lo he contado en numerosas ocasiones. Pero la sensación es parecida a la vez, que me pasé veintiocho días en el hospital por un problema con la calidad de la sangre. (No recuerdo el número exacto de días… tampoco es algo relevante) 

Lo que sí recuerdo, es que alucinaba con los semáforos. Con todo en general. Era como si durante toda mi vida, hubiera estado ciego, y al salir por la puerta, un mundo desconocido se abriera ante mis ojos.

Al poco tiempo, el infierno regresó.  Volví a la misma rutina, que con el paso de los años, terminó enfermándome.

No quiero pensar en el pasado, porque lo único que produce es daño.  Y aunque llevo veintidós días sin una desagradable  bajada a los infiernos. A veces echo de menos recuperar las cosas que formaron parte de mi, y que por supuesto: ¡ME PERTENECEN!

Mantengo esa sensación de… ¡Te lo han robado todo! 

Porque esto es lo que hacen los parásitos que te vas a encontrar por el camino. ¡Te lo van a robar todo! No sólo tu personalidad, tu alegría, tu esperanza. También se van a apropiar de todas y cada una de las cosas materiales que has ido haciendo tuyas a lo largo de esa lamentable existencia que han construido a tu alrededor. 

Cosas que te proporcionaban un calor especial cuando las tenías entre tus manos. Un calor que ellos, son incapaces de sentir. Puesto que no acumulan por cariño…  almacenan por egoísmo. 

Pero es lo que tiene volver a empezar. Me viene a la memoria, la imagen de la guerra. Casas destrozadas, vidas perdidas… 

Uno tiene que hacerse a la idea, de que ya nada volverá  a ser lo que fue. Que lo que queda por delante; es empezar. Y volver a disfrutar de las pequeñas cosas que nos proporciona el calor de la vida diaria. 

La idea, era comentar todo lo que te puede suceder al pertenecer a este sistema dictatorial. Un sistema dictatorial que se rige por la necesidad de unos, y la suerte de otros. 

Sin saber muy bien porque, un día te das cuenta que perdiste la oportunidad de emprender. De hacer algo con lo que empezar tu camino y ser autosuficiente. 

La falta de ayuda por parte de aquellos que tendrían que apoyarte.  La mala situación económica que siempre atormenta a los jóvenes de familia obrera. En mi caso… ser el último hermano de una saga de… ¡Mejor me callo! 

Lo único cierto de todo esto. Es que por circunstancias, perdimos esa oportunidad de oro, de ser autónomos. 

La juventud y esa visión que siempre acontece a estas edades, donde todo se puede conseguir. Chocó frontalmente contra un muro invisible de amargados, junto con una falta de economía sólida, y el consejo de sabio, de quien lo tiene vivido, y ha triunfado. 

Triunfar no significa que te bañes en oro. Ni que tengas tropecientasmil casas o negocios. No tiene que ver nada con tener un coche costoso, ni con viajar donde ningún conocido lo a echo nunca (A la casa de tu vecino) 

Triunfar es ser independiente. Mantenerse en un estado, en el que te resulta indiferente las opiniones de otros. Por que aquello que un día pusiste a funcionar… ¡Funcionó!

Ya que fuiste capaz de verlo claramente, y ya no te hizo falta más, que seguir creciendo con tu imaginación. 

Mi idea resultó ser; la de montar un albergue en el camino de Santiago. En el recorrido me encontré uno de esos pueblos gallegos que subsisten en el abandono. Tenían una casa destrozada que algunos aventureros utilizaban para pasar la noche en caso de que se les hiciera tarde. 

Era todo cuanto yo quería. Un establecimiento en donde recibir a gente deseosa de buenas vibraciones. Vivir de la hospitalidad que ofrece el agradecimiento. Y estar rodeado de naturaleza. 

En aquellos tiempos no debía de ser costosa aquella casa.  Apenas había albergues respetables a lo largo del camino.

Ahora que ese camino se ha podrido en el dinero, tener un negocio de estas características, es una fuente inagotable de dividendos. 

Cuando pensé en ello, no me carcomía la avaricia. Ni siquiera ahora. Solo me interesaba ese estado de los peregrinos; entre la estupidez, la inocencia y el cambio emocional que se desarrollaba en la última travesía de tan largo viaje. 

Es lo único que me atraía y me atrae de aquella idea. Porque a pesar de que me encontré a verdaderos ineptos por el camino. La mayor parte de ellos, tenían esa tendencia hippie de paz y amor. 

Pero me faltó el apoyo económico, y un apoyo sobre el que empezar a fermentar y dar forma a un futuro prometedor. 

La segunda oportunidad, apareció gracias a internet. A la inestabilidad económica, a la movilización ciudadana a causa de la podredumbre política. A mi infierno personal, compuesto por una salvaje degradación laboral, y un cancerígeno matrimonio que ya empezaba a avanzar en el doblegamiento emocional, gracias a una fuente inagotable de tortura psicológica, y la obligación de mantener a dos hijos y a una señora, que nunca hizo amago de arrimar el hombro. 

Me dio por escribir. Algo que siempre había hecho con la intención de apaciguar mis fantasmas. Entre en un mundo recién creado de blogs, y por circunstancias, empecé a tener un nombre dentro de ese mundo. Mis palabras se repetían en medios de comunicación, conversaciones callejeras etc. Nunca sabré exactamente hasta donde llego mi poder de escritura. Pero para que la policía me pusiera vigilancia, tenía que ser como mínimo… interesante. 

No conseguí sobresalir, ni vivir de ello. Tenía al enemigo en casa, y fuera de ella. 

A día de hoy, al contar esto a familiares, aún lo siguen minimizando, y asumiendo que todo se debe a fantasías mentales, que son consecuencia de mis estados depresivos. 

Algo que tienes que aprender; es que durante toda tu vida, una legión de imbéciles, hará lo mismo con tus logros. Y solo los pondrán en atención, cuando quieran presumir de los mismos, frente a otros. No ante ti… frente a otros. Ante ti, minimizaran los mismos, convirtiéndote en un simple mortal. 

Me estoy riendo, porque me vienen a la cabeza muchas de estas ocasiones que en su momento no comprendía. Después, con la calma y la comprensión que se alcanza en la simple observación, te das cuenta de que para ellos, no eres más que un instrumento del que sacar tajada, aunque sea a costa de logros que no les pertenecen. (Seguro que cuando eras pequeño, alguien presumía de tener a un policía en la familia, un señor con dinero, un empresario, o un Don Juan) Al carecer de referentes propios con los que llamar la atención frente a su interlocutor, utilizan los logros ajenos. Pero la contradicción se perpetúa, al desacreditarte, para enaltecer su propio ego. 

Mi hijo hace tal, mi hijo hace cual, mi hijo….Pero: ¿Y tu que coño sabes hacer? 

¿Por qué no le dices a tu hijo, eso con lo que presumes delante de todos, y de paso, dejas de gritarle y menospreciarle?

¿No te recuerda esto a algo?

Los tiranos, también lo hacen por herencia. Todo lo que viven… todo lo que reproducen en los demás. 

Esto es algo que he vivido en multitud de ocasiones. Desde mis propios padres, hermanos, Ex, hijos, compañeros de trabajo etc.

Personas que se engrandecen con los triunfos ajenos, al mismo tiempo que los desacreditan en el terreno personal.  


2º Día de escritura:


Estoy en una APP en donde los asociados cuentan sus problemas y otros los escuchan o intentan aconsejar. 

A veces, participo… Escribo situaciones humorísticas. Intentó dar otro punto de vista que se aleje de lo cotidiano o normal. Pero sobre todo, intento que la gente piense. Que no se quede en la sobremesa sin la intención de levantarse de su asiento para buscar algo más. 

Asumo que mi palabra no es dictatorial, y que puedo estar equivocado. (Algo que me cuesta encontrar en conversaciones ajenas. Los cuales te hablan como si sus palabras fueran la única verdad) 

Yo no busco a nadie que me convenza. Busco a alguien que me haga replantearme mis pensamientos, no para cambiar de opinión; más bien, para seguir creciendo. 

Y a veces, cuando escribo cosas que pueden ser verdades paralelas, algunas personas me bloquean. 

En ciertas etapas de mi vida, sería un incendio emocional. Pero en la actualidad, estoy aprendiendo a dar a cada cosa, la importancia que merece. 

¡Me parece tan alucinante, llevar 22 días sin depresiones, que me resulta difícil creerlo! 

Es una sensación de paz y tranquilidad, en donde no debo nada a nadie, donde todo marcha al ritmo que yo impongo. Que se me hace increíble pensar, en el estado de control en el que me habían sumergido durante toda mi vida. Un estado producido, no solamente por aquellos con los que me rodeaba. También por una sociedad que me había indicado  un camino, para ser más productivo en su propio beneficio, pero no para el mío. 

La depresión viene dada por este pensamiento. Somos productivos para los demás, pero en realidad, nada de lo que hacemos, es productivo para nosotros. Trabajar ocho horas al día,(O más) para pasar el mes con el agua al cuello, y siempre rezando para que no ocurra nada, que nos empeore las estadísticas… no es vida. Y si a esto sumamos, tener que aguantar a una pandilla de desquiciados que te someten a una presión que no has pedido. Pues el resultado es…  ser un cliente vip de las farmacéuticas.

 

           Tengo a media docena de gorriones mirándome a través de la ventana. Algunos están chocando contra el cristal, con la intención de llamar mi atención. Imagino que quieren que les de pipas de girasol. 

Vuelvo en un momento, antes de que alguno se haga daño. 



Ok… El imbécil que diga que los humanos somos los más inteligentes, se equivoca. Si fuéramos inteligentes, sabríamos escuchar el idioma que utiliza la fauna de nuestro alrededor. Lo único que somos capaces de escuchar, es nuestro propio ombligo. 

Así nos va…  en pocos años, el planeta habrá eliminado su error, haciéndonos desaparecer.  


Volviendo al tema. Algunas personas no quieren escuchar otra respuesta que aquella que ya tenían asignada. ¡Si no es esta!, no me sirve. 

Un ejemplo, es la de la persona que preguntaba: ¿Qué cosas pedirías a alguien para que fuera tu amigo?

Enseguida empezaron a escribir; confianza, cariño respeto etc. 

Yo escribí…

  1.  ¡Nada! 

  2. Las peores amistades, son aquellas en las que un oportunista se hace amigo de un incauto. 

  3. El que quiera ser mi amigo, no tiene que esperar nada de mi, como yo no esperare nada de él. La verdadera amistad es aquella que radica en el pensamiento de no esperar nada de tus acciones, ni de las acciones de los demás. 

  4. La amistad es como el amor. Una vez que lo dominas, solo piensas en hacerlo cambiar. 

Escribir esto a una persona que se había enroscado en la creencia del amor, respeto, sinceridad, servilismo etc... Hizo que me bloqueara al no confirmar  su afirmación previa. Tal vez esta persona sea una dominadora en busca de un pasivo, de quien aprovecharse gracias al maravilloso mundo de los sentimentalismos a la carta. 

En otra ocasión, otra persona escribió, sobre lo mal que lo pasaba al estar cerca de una persona depresiva que solo quería suicidarse, cuando ella lo amaba incondicionalmente. 

En este caso, yo la respondía; El deseo de la muerte, es una liberación para el depresivo ante el sufrimiento que acontece en su cerebro. Que buena parte de ese malestar que le producía querer suicidarse, era provocado por aquellas personas que estaban a su alrededor, y que le hacían sentir culpable por una situación que él no provocaba. 

Que una persona con depresión, lo que menos necesita son sentimentalismos de “Pobrecito” que lo único que desea es que le quieran, que le escuchen, que le den tiempo para recuperarse, sobre todo tiempo, ya que esto no es algo de un día ni de dos. A veces se necesitan años. Y es una enfermedad que no se curará nunca, puesto que aunque te sientas mejor, siempre tendrás que estar alerta de todo cuanto suceda a tu alrededor, porque las recaídas son fáciles de provocar, si aquellos que tienes cerca, no hacen más que intentar domesticarte. 

La depresión es una droga como el alcohol, la ludopatía o la heroína. Una vez que entras en ese círculo, resulta muy difícil salir.  Y si sales, tienes que cuidar mucho tu salud mental, al igual que las relaciones  con las que compartes tu día a día. 

¡Parece que esto no le gusto! 

Habría preferido que alguien le dijera ¡Pobrecito por aguantar a un psicótico que es incapaz de ver cuanto le quiero, y no hace mas que maltratarme con sus ideas de suicidio! 

¿Se dan cuenta de la clase de personas con las que tiene que lidiar un depresivo? 

¿Se dan cuenta, de que la psicología que intenta que el paciente vuelva al lugar de la sociedad, de donde previamente ha escapado… no es una cura, es más bien un parche  que no aguantará? ¿Y que no podemos parchear la vida de las personas sin asumir que el problema, no lo tiene el paciente, lo tiene una sociedad enferma... que nunca a funcionado? 

Este es el pensamiento general sobre el que se sustenta la sociedad. ¡Yo quiero esto!  Si tu no me sirves, busco a otro. ¡Pobre de aquel, que se cruce en el camino de estos especímenes!

Tu depresión se debe en buena parte, a que te educaron en un concepto de servilismo, mientras a otros les educaron en un concepto de exigencia. 

Tú, sí que eres capaz de sobrevivir. ¡Es lo que llevas haciendo durante toda tu vida! Pero ellos no… Y contra más ven, que no pueden sacar de ti, lo que ellos desean , más presión ejercen contra tu persona. 

Si a esto sumamos, la cantidad de malnacidos a los que educaron con esa soberbia. Es normal que estés, como estas. 

Pero te contaré un secreto que tal vez te haga sentir bien. Las generaciones actuales que fueron educadas en la exigencia, porque sus padres se lo dieron todo (Para quitárselos de encima), sin exigirles nada. Y en la actualidad, son los nuevos torturadores. También sufrirán depresión al darse cuenta que no pueden controlar a aquellos que tienen a su alrededor para que hagan lo que ellos desean. En realidad, su vida es tan ficticia, que son incapaces de interactuar con aquellos que les rodean, porque son incapaces de crear amistades, sin sacar provecho de los demás. 

Y sobre las oportunidades perdidas… Cuando sanes mentalmente, te darás cuenta del mundo de oportunidades que te rodea. Cuando estés sano, empezarás a ver. 

Recuerda; Escribo para que no se nos olvide, lo que nunca tendríamos que olvidar.

Si quieres saber más, tendremos que seguir viviendo.





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