Dependientes
Hay una curiosidad en la vida, que no es otra, que obligatoriamente tener que depender de otros.
En el trabajo dependes de como tenga tu jefe/a el día. Dependes también de tus compañeros en el sentido de que se comporten como compañeros y no como unos hijos de puta, que suele ser lo habitual entre esclavos en donde todo el mundo mira para sí, en vez de hacerlo por el bien común. Si eres autónomo, tienes que depender de que todos tus clientes se comporten. También dependes de los proveedores, y de que las cuentas cuadren. Si tienes una empresa; dependes de que aquellos que trabajan para ti, den la talla en el trabajo; que no es lo mismo que exprimirlos al máximo «no seamos como el presidente de la patronal; un señor que no ha trabajado en su puta vida, ya que se lo han dado todo echo y paga para que así sea. Ya que tomar decisiones dependiendo de hacía donde cargues los huevos en el pantalón, no es trabajar. Algo que si es: estar en una obra, cuidar ancianos, servir detrás de un mostrados, o ser camarera de pisos, entre otras profesiones (No todas las profesiones son como la de la hija de Arturo Pérez Reverte, que es arqueóloga subacuática en Murcia, o Froilán, que a día de hoy no sabemos a qué se dedica) .... me gustaría ver a este desgraciado limpiando habitaciones mientras una gobernanta le llama la atención por haberse dejado un pelo púbico en la bañera»
En las familias, se suele depender de la pareja, de los hijos... a veces incluso de los suegros «no es broma, los suegros suelen estar detrás de muchas rupturas matrimoniales» Si eres hijo, dependes de la clase de hermanos que tengas por encima de ti, etc. Siempre tenemos a alguien de quien dependemos, a no ser que estes forrado y te encuentres en la cima de la pirámide. O seas Elon Musk y dependas de los papeles de Jeffrey Epstein o del número de cohetes que explosionan antes de alcanzar su objetivo, o de la mala leche que tengan los antifascistas para quemar los concesionarios de Tesla.
Luego está el tema religioso. Que es aquel en el que supuestamente gracias a un dios hijo de puta, podemos contraer cáncer, nacer con deformaciones, o encontrarnos en situaciones que no nos permitan tener una vida plena. También pueden mirarlo desde la perspectiva agnóstica. Que viene a ser: “La mala suerte se ha cebado contigo”
Mirándolo así, podríamos seguir con la clase de leyes imperantes, la porquería de políticos que aplican esas leyes, los entramados económicos, o el fondo buitre que te echa de la que creías que era tu casa. Los bancos con sus préstamos e hipotecas y un largo etc que no termina nunca. Resumiendo: Tu vida no la gobiernas tú; la gobierna todo el conglomerado que te rodea y dando gracias de que no pertenezcas a una casta, seas mujer, o nazcas en un cuerpo que no te representa, junto con el de aquellas personas que no siguen los patrones estipulados por una escisión de la sociedad que a día de hoy, siguen creyéndose jueces de la moralidad totalitaria de una sociedad que dicen representar.
Podría corregir la anterior entrada para decir que al cura que pillaron con sustancias; no fue con heroína, sino con cocaína. Tengo que decir en mi defensa, que no entiendo de drogas y todas me parecen la misma mierda. Y ya que estamos con esto, quiero volver a repetir que el consumo de este tipo de drogas al igual que ocurre con el alcohol, te anula la empatía, si es que te quedaba algo de esta cualidad. Y subrayo, que España es uno de los países en donde se consumen más de esta clase de drogas, dando a entender la clase de sociedad a la que pertenecemos. Resumiendo, nuevamente, también dependes del consumo de estas sustancias por parte de aquellos que te rodean. (La guardia civil, llega a anunciar en sus redadas recaudatorias, que casi la mitad de los conductores que paran en un control, dan positivo en drogas)
Esto me recuerda a esos posit que suelo ver en Instagram en donde te vienen a decir ¡Ya que te vas a morir, a que esperas para dar el salto!
Ya he hablado sobre esto, y el cinismo que representa invitar a otra persona a arriesgarse y tomar ciertas decisiones que no están del todo claras, ya que te podrían dejar en peores circunstancias de las que ya te encuentras.
Todos los días estoy leyendo noticias sobre personas que han conseguido anular sus deudas gracias a la ley de segundas oportunidades. Una ley de obligado derecho si no queremos ver a más gente de la que ya hay, durmiendo en las calles. Parece que la crisis del 2008 ya no tiene nada que ver con la actualidad. Pero esta ley está pensada para todas aquellas personas que vieron perder su fuente de ingresos; y en una búsqueda de soluciones, se metieron en negocios que no salieron como habían imaginado. La crisis no duro un año. Duro mucho más. Dos años más, hasta que los subsidios y ahorros se perdieron, más el tiempo de recuperación con deudas de miles de euros en préstamos. Muchas personas no levantaron cabeza hasta el 2015 para terminar afrontando una nueva desgracia con el COVID en el 2020, que termino de nuevo por hundirles del todo. Lo curioso de todo esto, es que estamos en el 2025, y parece como si nada de lo anterior nos hubiese afectado. Ya que algunos privilegiados, están pagando barbaridades por un espacio de aire con paredes, o más que privilegiados, son seres optimistas que creen que la última desgracia, siempre será la última. Yo personalmente, no lo entiendo. Acepto que los medios de comunicación han metido el miedo en el cuerpo a la gente, para que compre compulsivamente un piso ante el aumento desproporcionado de los precios. Entiendo que los que venden los pisos se droguen con la intención de sacar el máximo provechos de esos pisos. Porque hay que ser hijos de puta para poner según qué precios, después del pasado que llevamos arrastrando. Puedo entender incluso que aquel que aumenta los precios en detrimento del bien común, lo haga por egoísmo al igual que se salvaron los ricos del Titanic «voy a sacar lo máximo ante la que se nos viene encima, “por si acaso”».
Pero cabe recordar, que la mayor parte de los pisos que se están poniendo a la venta, son aquellos que se embargaron. Es decir, la gran mayoría de los que están buscando habitaciones o pisos, son los mismos que se quedaron sin vivienda en la crisis del 2008. Es decir; si ya estaban puteados, ahora doblemente puteados.
Si una persona necesita una media de quince años de sueldo completo para pagar un piso, y se encuentra ante un déjà vu como el actual en tan corto espacio de tiempo, es natural que no levante cabeza. Si una persona lo pierde todo en el 2008 y comienza a recuperarse en el 2015, vuelve a cagarla en el 2020 y comienza nuevamente a recuperarse en el 2023 para encontrarse en la situación actual... ¡¿Estamos locos o qué?!
Nuestros padres tuvieron más tiempo de recuperación, pero nosotros o nuestros hijos... ¡Es que no han tenido ni tiempo! Muchos boomer las han pasado putas para salir adelante. Los que no se han suicidado, están a punto de jubilarse o pueden optar a algún tipo de prestación que el desgraciado de Miguel Tellado (como siempre del PP) quiere quitar, como es el ingreso mínimo vital, del que dependen muchos que sufrieron estas dos crisis tan cercanas. Y da igual que sean inmigrantes o personas cuya cotización sea mínima. No se puede dejar morir de hambre a nadie, ya que de lo contrario, te pasa como en EEUU con el fentanilo. La desesperación de la gente hace que termine tomando estas mierdas con la única intención de ahogar su sufrimiento. Y si encima tenemos en cuenta que el suicidio como tal, no está asistido en este país, solo queda terminar como terminaban los yonquis de mi generación que tantas veces veía drogarse en la calle en pleno Bilbao a consecuencia de la crisis provocada por la reconversión industrial, cuyos empresarios, en un amago de patriotismo, se llevaron las empresas a países tercermundistas para abaratar costes, al tiempo que dejaban a la gente muriéndose de hambre o terminando muertos por sobredosis.
China es primera potencia mundial, gracias al egoísmo de nuestros empresarios, que prefirieron el dinero, en vez de beneficiar a su país. Así que el patriotismo, solo esta para seguir viviendo de la desesperación de la gente.
Estos patriotas de pulserita que miran con desdén a los inmigrantes haciendo notar una superioridad que solo está en su cabeza, y que les acusan de toda clase de maldades, parece que se han olvidado de que este país también tuvo su leyenda negra. Una leyenda que se escribió gracias a la pobreza y a la falta de ilusiones de una generación que no quería ser igual de esclavos que sus padres. Nos hemos olvidado de aquellos quinquis de la talla del “torete” o el “Vaquilla” jóvenes que representaba a una generación que se negaban a seguir las doctrinas impuestas, y que se dieron a la delincuencia y a toda clase de maldades.
Va a resultar, que esta clase de especímenes, no los trajo la inmigración. Ya venían con los genes nacionales. Y aquellos que vienen de fuera y se dedican a hacer lo mismo que lo que seguimos haciendo los españoles, lo hacen en parte, por esa falta de oportunidades que puede llevar a una persona a delinquir o a comportarse sin ningún tipo de respeto hacia los demás. Y para que esto ocurra, nos fijamos en el color de su piel, pero no en la clase de corbata que usa. Ya que siempre nos fijamos en los que ocupan los bajos fondos, cuando los que más han robado e incluso violado o formando parte del tráfico sexual, han sido aquellos de piel blanca que se visten con traje y corbata. Y muchos de ellos están en la política, o son empresarios, o hijos de ilustres.... El ejemplo más claro actualmente es; Donal Trump. Y si tengo que irme a la política de España, podríamos contemplar una foto de la boda de la hija de Aznar.
Las prostitutas que llenan las calles de los bajos fondos, ahora pueden ser extranjeras en su mayoría, pero cuando no estaban ellas, eran las españolas quienes ocupaban su lugar.
Esto me recuerda a una compañera que tenía de trabajo. Hacia las labores de camarera de pisos. Odiaba a las inmigrantes, incluso las puteaba en el trabajo hasta llegar a insultarlas y pedir que se fueran a su casa. Un día fui testigo de esta salvajada. Dejo a la pobre chica llorando en la habitación. Tuve que abrazarla para recomponerla un poco e intentar paliar aquella situación. Después fui a pedir explicaciones a la española. Su odio era visceral. Con el paso de los días la española se sinceró... antes de trabajar de camarera de pisos había sido prostituta (según ella, de profesión liberal) Tuvo que dejarlo porque los hombres empezaban a preferir a las chicas de fuera en vez de a las nacionales. (Es lo que ocurre con la novedad) Y al final termino trabajando en hoteles para ganarse la vida. Muchas veces venía completamente alcoholizada y tenían que dejarla descansar hasta que se le pasaba la cogorza. En sí, no era mala chica. Era una más, de las muchas que han tenido vidas jodidas. Pero la realidad que esta chica no aceptaba, es que su edad, era la que alejaba la clientela que antes había tenido. Llegaban rusas, sudamericanas, ucranianas etc, con apenas 19 años, cuando ella ya rondaba los cuarenta.
Sus días felices, era cuando llegaba al hotel el mismo cliente semanal o quincenal (no recuerdo), que pedía sus servicios. Todos sabíamos lo que ocurría en aquella habitación a última hora, cuando todas sus compañeras se habían ido, pero todos callaban ante la felicidad de su rostro cuando la veíamos al día siguiente, y el mismo cliente volvía a pedir que le hicieran la habitación.
Se podría escribir un libro sobre esta mujer. Ya no supe más de ella. Al poco llego la crisis del 2008 y todo lo que vino después. Me imagino que tanto la vida como los años acumulados, no se lo pusieron fácil.
Me deja pensando esta historia porque es jodida. También había otras valencianas que aprovechaban cualquier ocasión para malmeter a las extranjeras sin necesidad de tener un motivo valido para hacerlo. Cuando llegue a aquel hotel, me costó varios meses hasta hacerme amigo de las sudamericanas. Las cuales estaban acostumbradas a los boicots que les hacían las españolas. Los mejores momentos que me han dado los hoteles, me los han dado las extranjeras, cuando dejaron de ver en mí, una amenaza y me vieron como a un compañero. Guardo recuerdos felices de aquella época, a pesar de la explotación laboral a la que era sometido. Los más hijos de puta, siempre fueron los nacionales. Aunque como suele ocurrir cuando la explotación laboral se hace más intensa, con los años, eran los propios extranjeros los que actuaban de la misma manera. Una lástima que entre obreros nos puteemos gracias a las maldades del empresario.
Como comenté al principio. En realidad, somos más dependientes de lo que creemos. Mi principal error, fue creer que mi familia se comportaría y no seguiría en la misma tónica que he tenido que aguantar durante toda mi vida. Mi error una vez más, fue creer en la gente. Que la maldad no es un don repartido igualitariamente. Pensé erróneamente, que al morir mi madre, las cosas fluirían sin necesidad de llegar una vez más, a hundirme en el pozo de mierda del que no consigo salir. Creí que en menos de un año, todo se repartiría: yo podría seguir con mi vida al mismo tiempo que me recuperaba del infierno por el que había pasado. Pero lejos de que así fuera; todo empeoro hasta el día de hoy.
Mi error fue creer. Mi error fue pesar. Mi error fue tener esperanza.
Durante estos cuatro años en este pueblo he pasado por diferentes estados. Me olvide que un forastero en un pueblo perdido de la estepa de menos 900 habitantes cuya edad promedio supera los 70 años, no está acostumbrado a alguien que aparece con el pelo largo, pendientes en las orejas, y una historia familiar que la toxica de turno ya se molestó en enrarecer. Los primeros años fui la novedad de la que hablar hasta que me canse de serlo, y ahora soy el anacoreta que apenas sale de casa.
Mi error fue pesar que todo se solucionaría rápidamente, que no hacía falta crear una red de personas con las que compartir mi tiempo. Mi error fue aislarme con la intención de guardar energías hacía el nuevo destino para el que estaba predestinado. Mi error fue creer una vez más, que los hijos de puta de mi familia terminarían comportándose ante la situación tan lamentable en la que me encontraba. Pero lejos de esto, escarbaron más profundo el pozo para que así me aclimatara.
Y ahora, cuando por fin las cadenas se rompen, cuando por fin ya tengo lo necesario para poder salir de aquí, resulta que dependo del mercado inmobiliario que anteriormente había sido magnánimo en cuanto a precios, para ponerse imposible en la actualidad.
Nunca he tenido suerte. Nunca.... es por esto por lo que me alegra la idea de que otros se ilusionen como es el caso de: maci36_music. Todos los días le estoy subiendo el número de visitas para ver si así el algoritmo se congratula con él, y consigue los mil seguidores en YouTube. Tengo tiempo de sobra mientras me como los huevos mirando el Idealista. Una vez que lo consiga, su felicidad será compartida y yo me podre olvidar de él.
Entiendo que el mundo se va a la mierda a pasos agigantados. Esto nos hace más cabrones con aquellos que tenemos a nuestro lado. Es una forma de supervivencia que nos hace olvidarnos de aquellos que realmente crean los problemas para terminar enfrentándonos entre nosotros.
Las crisis llevan a la gente a hacer lo peor de sí misma con la única intención de ponerse a salvo. Ingerir esta realidad termina haciendo bola en la garganta. Cuando todo va bien, cuando puedes ser tú mismo y nadie te molesta, solo los sádicos hacen daño. Pero en época de crisis, los sádicos se multiplican.
Y aun así, hay creyentes en el ser humano, que se echan a la calle para defender lo que creen justo. Para defender a Palestina por el sufrimiento que causa el dinero de los sionistas, que termina regando a todos aquellos que se benefician de la alta traición a la humanidad.
Hay gente que sale a las calles y pide salud para todos. Educación para todos. Libertad sexual para todos. Derechos para todos. Hay gente que pierde su tiempo exigiendo algo, que en un mundo igualitario, no habría que pedirlo.
Mientras otros callan y son cómplices al creer que ese dinero y poder que mueve el mundo, algún día, puede llegar a salpicarles.
Es triste.... es muy triste haber llegado a este momento de la vida y darnos cuenta de en qué nos hemos convertido.
Para algunos el paraíso es tiempo vivido. Para otros el paraíso se encuentra al otro lado de la muerte. Todo es cuestión de perspectiva y de lo bien o mal que te haya tratado la vida.
Para mí esto es el infierno. Y lo que ocurra cuando muera ya se verá. Nadie volvió para comentarlo. Lo que me hace pensar, que si para algunos la vida es el paraíso, yo también quiero ser partícipe de ese paraíso. Y si para conseguir ese paraíso, hay que luchar e incluso matar a aquellos que nos niegan el privilegio de la vida. Puesto que ellos, nunca miraron por nosotros; que así sea. A fin de cuentas, y como bien dice el iluminado de turno: ¡Ya que te vas a morir, a que esperas para dar el salto! A fin de cuentas, nadie te puede certificar, que una vez muerto, todo vaya a mejorar.